El sujeto neoliberal, el desmantelamiento del campo simbólico y las patologías contemporáneas

Nota: este texto es un resumen de mi presentación en un panel titulado “La desaparición del sujeto autónomo y de la autorreflexión: las condiciones para la emergencia del sujeto neoliberal y del fanatismo político e ideológico”, en el Congreso de la Federación Psicoanalítica de América Latina (FEPAL), realizado en Río de Janeiro, Brasil, del 15 al 19 de octubre de 2024. Las otras presentaciones estuvieron a cargo de M. Taffarel (SBPSP) y M. do Amaral (SBPSP).

A primera vista, el diagnóstico parece simple: miramos a Estados Unidos y el regreso de Trump, observamos lo ocurrido en Brasil con Bolsonaro, y en Argentina, las acciones de Milei. Nancy Fraser (2019) habla de una crisis política global, cuyo rasgo común sería el debilitamiento drástico de la autoridad de las clases políticas y los partidos establecidos. Pero si se quiere precisar qué permanece constante detrás de esa crisis, se advierte que los regímenes de gobierno pueden variar en sus políticas de reconocimiento de derechos (más o menos progresistas, más o menos reaccionarias), mientras el componente distributivo económico persiste: siempre es neoliberal. De ahí el interés actual por los trabajos sobre la producción de un sujeto neoliberal.

Foucault (2007) mostró que el neoliberalismo representa una mutación respecto del liberalismo clásico: ya no se trata del intercambio de bienes, sino de la competencia como principio del mercado. Y lo que resulta central para nosotros es que estas formas de gobierno de los otros favorecen formas de gobierno de sí mismo que asumen los mismos principios. El sujeto neoliberal es aquel que replica esas prácticas sobre sí: se conduce como un “empresario de sí”, organizando su existencia según un modelo empresarial, competitivo y gerencial (Alemán, 2016), envuelto a la vez en un imaginario de libertad. Las formas de malestar resultantes son conocidas: depresión, adicciones, burnout, el sentimiento permanente de estar en falta, la asunción como problema personal de lo que es un problema estructural del capitalismo.

Pero hay que señalar un paso más. Autores como Agamben (2017) y Byung Chul Han (2021) sugieren que el poder opera hoy sobre nuevos campos: ya no sobre el cuerpo, sino sobre la psiquis, sobre la subjetividad misma. Es el giro que Margaret Thatcher anunció en 1981: la economía como método, el alma como objetivo. De ahí la relevancia central de este momento para los psicoanalistas.

Cuando se indaga en el afecto dominante de esta subjetividad, hay bastante acuerdo: la rabia, el resentimiento y el odio encabezan la lista, y su manipulación con fines políticos es cada vez mayor. El odio se dirige siempre al otro diferente, a una forma de goce distinta. Freud (1930) ya había señalado que atacar a los grupos vecinos ofrece una satisfacción relativamente cómoda de las tendencias agresivas, a la vez que facilita la cohesión interna del grupo.

El caso argentino permite observar una operación específica: el ataque directo a los dispositivos culturales que producen subjetividad. El cuestionamiento de las identidades no binarias, la disputa por la memoria del terrorismo de Estado, la puesta en cuestión del Nunca Más como fundamento para la refundación de una comunidad civilizada (Hilb, 2018). Un gobierno puede tener su propia agenda en materia de derechos. Pero no parece tratarse de proponer nuevos dispositivos que convivan en tensión con los existentes, sino de desmantelarlos mediante el ataque directo. Y esos dispositivos cumplen una función: ofrecer puntos de anclaje para la subjetividad. Asistimos, quizás, al punto de mayor fragilidad del cuerpo social: sujetos privados de los dispositivos simbólicos con los cuales identificarse, librados a alternativas extemporáneas, arcaicas o algo más difícil de nombrar, incómodas incluso para el propio conservadurismo, y es esta pérdida de puntos de anclaje, más que ninguna otra cosa, la que los deja cada vez más tomados por sus pasiones, más propensos que nunca a la manipulación política.

Referencias

  • Agamben, G. (2017). Homo sacer. El poder soberano y la vida desnuda. Adriana Hidalgo editora, Buenos Aires.
  • Alemán, J. (2016). Horizontes neoliberales en la subjetividad. Grama Ediciones, Buenos Aires.
  • Chul Han, B. (2021). Psicopolítica. Herder, Barcelona.
  • Foucault, M. (2007). Nacimiento de la Biopolítica. Curso en el Collège de France (1978-1979). Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires.
  • Freud, S. (1930). El malestar en la cultura. Amorrortu editores, Tomo XXI, Buenos Aires.
  • Hilb, C. (2018). ¿Por qué no pasan los 70? No hay verdades sencillas para pasados complejos. Siglo XXI editores, Buenos Aires.
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